Red Hot Chili Peppers

En primer lugar, me gustaría decir, señor agente… Perdone, ¿cómo le tengo llamar? ¿Sr. agente? ¿Sr. Policía? O ¿Sr. DXXXBXXXX? Bueno, da igual… No me gusta que me mire ni  que me hable con esa condescendencia. Me parece que yo soy la víctima y tengo derecho a queja. Que te den una paliza sin razón aparente y encontrate en una sala de urgencias es motivo suficiente para ser escuchado con una cierta sensibilidad, por no hablar de la inmensa vergüenza que estoy sintiendo en este momento… Dicho esto, los hechos han ocurrido de la siguiente manera… Antes de continuar, déjeme hacerle una pregunta… ¿Usted ha tenido, alguna vez, un día de mierda?… Son aquellos días que cuando estás en la ducha, por la mañana, intuyes que no… que no… que las cosas no… no sé cómo decirlo… no es un presentimiento ni una revelación… es una sensación asquerosa que tienes. Sabes perfectamente que los acontecimientos de las próximas horas no serán satisfactorios del todo… por no decir que estás convencido de que alguna cosa terrible te pasará… tu pensamiento actúa  como una especie de oráculo que predice tu futuro y te advierte de los peligros que te van a suceder. Sabe de qué le hablo ¿no?… Reconozco que ante la experiencia de estas sensaciones matutinas me han llevado a construir una serie de recursos para poder sobrevivir y tener un cierto espacio de tranquilidad cuando aparece la adversidad…

No se ponga nervioso. Creo que es importante situar bien el contexto para poder entender el hecho que me ha llevado a donde estoy. No me gustaría que me interpretara de un modo erróneo. Vayamos al grano:  Estoy divorciado desde hace dos años, mi “ex” me ha dejado en la ruina más absoluta, tanto económica como moralmente. Reconozco que fui yo quien propuso la separación pero también tengo claro de la responsabilidad de la salud de la pareja es compartida. Mi discreción y las pocas ganas de hablar del asunto me aislaron de amigos, conocidos y familiares y mientras yo vivía el duelo de la separación, ella se dedicó a dibujar un retrato de mi persona bastante distorsianado, convirtiéndome en un mostruo que había cometido las más atroces barbaridades. Algunos de nuestros amigos comunes han desaparecido de mi vida sin pedirme mi punto de vista de la situación.

Soy positivo. Creo que cuando las cosas pasan detrás hay un motivo que me llevará, sin ninguna duda, a una realidad mejor. Referente al tema económico, tengo una profesión inestable. Soy diseñador gráfico. De hecho, soy licenciado en Bellas Artes, quería dedicarme a la pintura. He tenido la suerte de exponer y vender obra. Por otro lado, comencé a trabajar como diseñador gráfico en una agencia de comunicación y, viendo que mi creatividad gozaba de un cierto éxito, decidí abrir un pequeño estudio con un amigo con la intención de ampliar el mercado. La aventura no fue bien a pesar de haber realizado algunas de las campañas más importantes de la última década. El cierre de la pequeña empresa se tradujo en importantes pérdidas económicas. Para conseguir nuevas entradas de dinero, me introduje en el mundo de la docencia trabajando como profesor en un par de academias de dibujo y pintura, pero no llegaba a fin de mes. Finalmente, me contrataron en una de la escuelas privadas con más renombre de Barcelona para dar un crédito variable de dibujo artístico con alumnos de cuarto curso de  ESO (15 – 16 años). Era uno de estos centros que presumen de estar a la vanguardia de la educación y que siguen los métodos y modelos pedagógicos de los Países Nórdicos.

Volviendo al divorcio le diré que mi ex no se sentía muy cómoda con mi reciente trabajo de “pobre” profesor de dibujo ni con la exagerada reducción de entrada de dinero ni, tampoco, con la acumulación de deudas. Ya no me encontraba lo suficientemente atractivo como para hacer el amor conmigo. Literalmente me dijo: “Así ya no me pones.” Tardé un año en reaccionar y en pedir la separación. Ella solamente tardó un mes en pedirme el final legal de nuestro absurdo matrimonio. Bueno, perdone, me estoy desviando del tema…

La cuestión es que hoy, cuando he ido a la escuela para dar mis horas de clase, me he encontrado con un despido inmediato acompañado de la excusa más absurda del mundo. Me han acusado (y cito literalmente) de: “Transgredir la buena fe contractual y de abuso de confianza a la hora de desarrollar el trabajo.” No entendía lo que me decían. He pedido a la dirección que me explicara exactamente qué quería decir aquello y no me lo han sabido decir. ¿Usted sabe lo qué quiere decir esto?… A parte de la carta que anunciaba la finalización de contrato, me han dado un sobre con cinco mil euros y me han saludado afectuosamente. No soy abogado pero sé que si te despiden de modo procedente no tienes derecho a una indemnización… Supongo que han comprado mi silencio y evitan una denuncia. En cualquier caso, he aceptado el dinero y me he ido. Cuando me dirigía hacia mi moto me he encontrado con Marc, el profesor de historia, apoyado sobre la puerta de un coche, fumando, a una distancia lo suficientemente lejos de la escuela para evitar que los alumnos lo vieran y me ha dicho:

  • Veo que ya te han dado la noticia. Me gustaría saber qué le has hecho a N. C. para que te echen…
  • ¿N.C.? – he contestado – Nada que no hubiera hecho otro profesor que estuviera en mi lugar.
  • Alguna cosa le has hecho. – ha insistido Marc – Ayer por la tarde vino su padre, cabreadísimo, para hablar con dirección sobre ti.
  • Sólo le he suspendido el trimestre. Y bien merecidamente. – he respondido – ¿Quieres ver el trabajo final que me ha presentado?
  • No es necesario. Tengo suficiente con los que me presenta a mí.
  • ¿Y a ti no te despiden?
  • ¡Muy gracioso! – ha soltado – Llámame y tomamos unas birras.

Para ponerlo en situación, sr. policía, le diré que N. C. es la hija de un conocido político en activo que actualmente ocupa un importante cargo en la administración. La chica, a parte de no hacer nada, se ha dedicado a dar por saco durante todas las clases. Su comportamiento era demencial, de una inteligencia limitada, su máxima aspiración en la vida es ser influencer. De hecho, el último día la regañé con cierta severidad, ella acabó amenazándome diciendo que se lo explicaría todo a su padre y que él tomaría las medidas oportunas. No le hice caso.

Lo que me indigna de todo esto es que la escuela no defendiera a un miembro de su claustro, que la pedagogía moderna y avanzada queda limitada a sus flayers de dudoso diseño… y que continuamos con una cierta cultura del caciquismo, del miedo a la perdida de prestigio y de los clientes/alumnos. En definitiva, quien paga, manda por encima de cualquier criterio educativo. ¿Quiere que le enseñe el trabajo final de la hija de puta de N. C.? Mire… Mire… Hay faltas de ortografía en un dibujo… Quiero decir… en el título de tres palabras de un puto dibujo… Incluso ha escrito mal su apellido, la futura influencer de mierda… Su trabajo era un retrato a lápiz de alguien cercano y parece  un  dibujo perpetrado por un niño de siete años…

Después de hablar con Marc, he cogido la moto y he decidido subir hasta el Tibidabo, he bajado por la Carretera de les Aigües, me he parado en el mirador para ver las vistas de la ciudad… Ya le he dicho que durante los días de mierda tengo mis recursos para intentar sobrellevarlos… y finalmente he decidido tomar un café al lado de la playa. El mar siempre me ha relajado… me da paz…

He llegado a uno de los chiringuitos que hay en Barcelona con el ánimo de estra tranquilo. La idea inicial era perfecta: primavera, entre semana, poca gente… Pero había cometido un pequeño error de cálculo, había otra variable que no había contemplado… Los horteras del S.XXI… Sentado en una mesa de una terracita del establecimiento, han aparecido tres personas, dos chicos y una chica de unos veinte años con un altavoz conectado, vía Bluetooth, a un dispositivo móbil escuchando Reggaeton a todo trapo. En un principio no les he hecho mucho caso, estaba convencido que continuarían su camino por el paseo de la Avinguda del Litoral (otro error de cálculo) pero NO. Han decidido sentarse en uno de los bancos de piedra justo delante mío, tapándome parte del paisaje, vociferando y, de fondo, las malditas canciones.

Evidentemente no tengo nada en contra de este estilo de música. Sencillamente  no me gustay tampoco me gusta que me impongan escucharlo. No es un plato de gusto, cuando tienes ganas de calma y de oir las olas, tener de fondo una voz metálica, distorsionada por el autotune, acompañada por una cadencia repetitiva y con una letra de una poética sospechosa:

“Yeh yeh yeh

Ya tú sabes quién es

For the ladies, for the ladies

For the ladies of the world

Vuélvete loca

Moviendo todo eso poco a poco

Un par de tragos, ya estoy loco

Mami, si quieres te lo pongo

Yo te lo pongo, yo te lo pongo

Te lo pongo ahí

Te lo pongo ahí

Te lo pongo ahí…

¡Hoy no! Necesitaba mi burbuja de paz. Ciertamente soy un hombre pacífico y los enfrentamientos violentos nunca me han gustado (aunque mi cara, ahora, diga lo contrario), ni cuando era un niño me peleaba. Hay una anecdota,  de cuando tenía ocho o nueve años, que lo demuestra: Un compañero de clase me quería pegar. Como yo corría bastante y tenía un buen fondo le di una bofetada y empecé a galopar por todo el perímetro del patio de la escuela hasta que sonó el timbre que anunciaba el retorno a la aula. Este compañero no me cogió hasta que llegó a la fila y me dió una patada delante de la maestra. Lo castigaron una semana sin recreo. Los enfrentamientos, los gritos, las discursiones desmedidas siempre me han provocado incomodidad, por este motivo he desarrollado otras estrategias para encarar, con dignidad, las situaciones de conflicto. Siempre he procurado utilizar el sentido del humor y la sutileza.

Me levanté de la mesa, me he acercado al grupito de jovenes y he dicho:

  • ¿Tenéis Red Hot Chili Peppers?
  • ¿¿¿Què???? – me ha respondido uno de ellos.
  • Si tenéis Red Hot Chili Peppers…
  • ¿Qué es eso? – me ha preguntado la chica.
  • Una banda de los años 80… Son de Los Angeles… Anthony KiedisJohn Frusciante… Flea… Chad Smith… Mezclan diferentes géneros pero los consideran los máximos exponentes del Punk Funk… 
  • Tío, ¿nos estás hablando en chino o qué? – Me ha dicho la chica con cierta condescendencia.
  • ¿No los conocéis? – He insistido.
  • Bueno, ¿Y qué coño quieres? – me ha dicho el primero que ha hablado.
  • Nada, una cosa muy simple… Ya  que compartís la música con todo el mundo. Como mínimo que podamos escoger lo que queremos escuchar.

Silencio. De repente, la chica ha dejado caer un:

  • Este tío nos está vacilando.

Después de esto, lo demás ha sido muy rápido. El que no había dicho nada durante la corta conversación me ha empezado a pegar, primero un puñetazo en el estómago mientras me decía:

  • Vete de aquí, tarao.

Me he dado cuenta que no habían entendido la ironía y su propósito. Ha continuado pegándome en la cara, en la cabeza… Después ya no recuerdo nada más. Sólo sé que me he despertado en una camilla de urgencias de este hospital. Por cierto ¿dónde estoy? Es para avisar a alguien que me venga a buscar…

Para acabar, no sé por qué he tenido este impulso… En otro momento, posiblemente,  hubiera cambiado de terraza y punto… Pero era una injusticia cósmica que después de todo lo que me estaba pasando durante este día de mierda tuviera que ser yo quien se trasladara por la insensibilidad de otros. Y ¿por qué escogí Red Hot Chili Peppers? Porqué cada vez que los escucho me recuerdan mi etapa universitaria, porqué, junto a Bruce Springsteen y  a muchos otros,  forman parte de mi biografía y de los recuerdos más divertidos y porqué me recuerdan que existen los buenos momentos, por no decir… los grandes momentos.

 Tayl G – Te lo pongo ahí

versus

Red Hot Chili Peppers –  Dani California

 

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